No todos los caminos llevan a Machu Picchu

Centro arqueológico. La antigua ciudad peruana del Cusco es un imán para los turistas por los restos incaicos que la han hecho famosa, pero también se puede gozar en un SPA, conocer el trabajo de sus tejedoras artesanales o visitar las pozas salineras de los Andes

EFE. Reportaje. Cusco está situada a 3,350 metros sobre el nivel del mar, al sureste de Perú, y las caminatas entre sus calles empedradas se ven, algunas veces, cortadas por la fatiga y el mal de altura o “soroche”, que afecta a muchos de sus visitantes.Pero la visita a ese importante centro arqueológico bien vale la pena y los malestares suelen ser espantados rápidamente con una taza de mate de coca (un té preparado con hojas de coca que funciona como reconstituyente).

Oferta hotelera. Los que prefieren evitarse el soroche en su visita al Cusco tienen desde hace pocos años una nueva oferta hotelera en el cálido valle del Urubamba, camino a la ciudadela de Machu Picchu, donde los turistas pueden moverse más cómodamente a 2,700 metros de altura.

Spa en Urubamba. A través de este valle corre el río del mismo nombre, en medio de bosques de eucalipto y campos de frutales, con cielos despejado e intenso calor la mayor parte del año.

En esta zona, a sólo cuarenta minutos por carretera de la ciudad del Cusco, se han levantado hoteles que imitan las construcciones campestres con bungalows equipados con jacuzzi y calefacción, en medio de extensos campos de flores y arbustos.

El hotel Sol & Luna es uno de los preferidos de viajeros como el diseñador Calvin Klein o la heredera del desaparecido presidente estadounidense John F. Kennedy, Caroline Kennedy, que se hospedaron recientemente en sus suites.

Este alojamiento tiene un spa llamado “yacu wasi” (“casa del agua” en idioma quechua), donde el viajero puede recibir un tratamiento corporal, de pies a cabeza, con masajes, mascarillas de barro, chocolate y hierbas aromáticas, sauna y duchas a presión.

Recuperada la energía, el mediodía invita a almorzar en uno de los restaurantes del hotel preferidos por los amantes de las parrillas, el rancho “Wayra” (“viento”), donde hay una exhibición de caballos de paso, los equinos criados en Perú que tienen un suave trote, muy peculiar, y que simulan bailar un vals.

Félix, el jinete estrella del rancho, suele encabezar también cabalgatas para los visitantes por las inmediaciones del hotel, y conduce por los estrechos caminos que dividen la propiedad de Sol & Luna con las construcciones campestres vecinas, acondicionadas igualmente para hospedaje o restaurantes.

Al caer la noche, la cena es servida en la cava del rancho, donde el chef Nacho Selis presenta un elegante menú con productos locales, como la carne de cuy (conejillo de indias), la quinua (semilla local), el aguaymanto (una especie de pequeño tomate dulce) y la hoja de coca, en diversos platos de fondo o de postre.

Un despliegue de gastronomía de este tipo no puede dejar de lado una buena copa y, por eso, el sommelier del hotel, José Bracamonte, invita a los comensales a un maridaje, entre plato y plato, con vinos y cavas de diversos países.

[b] Las tejedoras de Chinchero [/b]

Otro destino interesante en los alrededores de la mítica ciudad es el taller de mujeres tejedoras de Chinchero, que han formado una cooperativa para preservar su tradicional método de confeccionar mantas y bolsos con lanas de maravillosos colores teñidos en forma natural. La cooperativa, dirigida por Nilda Callañaupa, está formada por treinta y siete mujeres que se dedican a teñir los ovillos de lana de alpaca y oveja sumergiéndolos en grandes ollas de agua hirviendo con hongos, cochinilla, musgo y pimienta para obtener hilos de colores turquesa, verde petróleo, rojo granate, morado o anaranjado. El teñido natural asegura que el tejido final nunca pierda el color y, por ese motivo, los telares que son usados como cinturones por las mujeres o las mantas de distintos tamaños y diseños mantienen una calidad permanente.

[b]Las claves[/b]

[b]1. Las salineras de Maras[/b]

Saliendo de Urubamba, a una hora por carretera de la ciudad del Cusco, se encuentran las salineras de Maras, un conjunto de 3,000 piscinas naturales.

[b]2. Uno de los preferidos[/b]

El hotel Sol & Luna es uno de los preferidos de viajeros como el diseñador Calvin Klein o la heredera del desaparecido presidente estadounidense John F. Kennedy, Caroline Kennedy

[b]3. Moray[/b]

Muy cerca de las salineras se puede visitar también el conjunto arqueológico de Moray, compuesto por unas graderías circulares de 50 metros de profundidad.

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